Reseña: Dear Esther

Antes que nada, quisiera aclararles que ésta es una reseña libre de spoilers. No les contaré nada de lo que no se enteren en los primeros minutos de iniciar el juego. Me encantaría poder contarles todos los detalles de la historia, que personalmente he disfrutado enormemente, pero no quisiera arruinarle la experiencia a las personas que (espero) puedan resultar interesadas en adquirir este título después de leer esta reseña.

Y, sin duda, deberían estarlo.

También me gustaría aclarar que es una opinión bastante personal, por lo que pueden sentirse con toda la libertad de contactarme en caso de querer que les aclare alguna duda o les dé más detalles al respecto de este título, así como de estar en desacuerdo con las opiniones aquí expuestas, puesto que es posible que este juego no sea del agrado de muchos jugadores. Y ahora, para ponerlos en el estado de ánimo correcto, los dejo con el trailer:

Dear Esther, más que un videojuego, es una experiencia. Sin duda es una experiencia bastante única, con una idea bastante fresca y una ejecución decente a secas… y este es, quizás, el mayor pecado de este título. Pero eso lo dejaremos para más tarde, de momento un poco de historia.

Este proyecto nació en el 2008 como un Mod de Half-Life 2 desarrollado por la compañía inglesa independiente “thechineseroom”. En ese entonces, el juego fue distribuido de manera gratuita (como muchos, si no es que todos, los mods basados en el Source Engine de Valve). Fue bastante bien recibido en su tiempo, y homenajeado por la manera tan interesante y única de contar su historia, así como la manera en que el juego se desarrollaba. Cabe también mencionar que el soundtrack fue especialmente elogiado, el cual viene de la mano de la compositora inglesa Jessica Curry. Aquí les dejo una pequeña prueba del mismo: Twenty One

Desde entonces, la gente de thechineseroom se dio a la tarea de recrear el juego de tal manera que se pudiera lanzar comercialmente al mercado. Y así fue como, el 14 de Febrero de 2012 fue por fin lanzado el remake de su ya mencionado título: Dear Esther.

¡Y vaya que se nota la evolución gráfica!

El primer detalle llega aquí: Es un poco difícil llamarle “juego” o “videojuego” y esto, aunque podría ser malo, en realidad no lo es. Esta novela interactiva nos cuenta su historia mediante una serie de cartas relatadas por un narrador. Estas cartas van siempre dirigidas a una mujer llamada Esther, quien aparentemente está bastante relacionada con el escritor y narrador de las mismas.

El juego comienza con el narrador contándonos algo sobre ella. Nos dice que ella sufrió un accidente automovilístico, sin embargo no nos revela el estado en el que se encuentra. La historia, de hecho, se nos cuenta mediante pequeños monólogos de parte del narrador, que es el personaje que controlas durante el transcurso de toda nuestra aventura.  Estos monólogos se activan conforme vas alcanzando ciertas locaciones. Los desarrolladores comentaban que “La aventura y la experiencia serían diferentes con cada nueva ronda de juego” y lo cumplieron: Estas narraciones son seleccionadas de manera aleatoria a lo largo de nuestra aventura. Esto puede causar confusión la primera vez que la inicia, puesto que muchos detalles no quedaran claros sino hasta ya avanzada la trama. Esto le da un alto grado de rejugabilidad, que sin embargo puede verse bastante opacado por algo primordial: el gameplay.

Es aquí donde, para muchos, llegará la barrera que no podrá romperse. Hay una razón muy clara por la cual me cuesta llamarle “videojuego” a este producto: No lo es.

Los controles son bastante simples: con las teclas WASD caminas, mientras que con el Mouse mueves la mira y con el Click Izquierdo haces Zoom a tus objetivos… y es todo. No hay botón para correr, ni para brincar, ni para atacar. Y es que, en Dear Esther, no tienes enemigos. O, al menos, no a los que estás acostumbrado.

En esta novela interactiva nos dedicaremos a explorar la isla en la cual estamos atrapados. Se nos explica que ésta fue explorada por un ermitaño hace ya varias décadas y que éste escribió un libro donde relataba todo lo que había vivido en esa isla. Nuestro protagonista y narrador encuentra el libro en la biblioteca de su lugar de origen, acto seguido lo roba y nos cuenta lo que este ermitaño experimentó en su estadía.

Y es lo mismo que haremos a lo largo de esta novela interactiva: explorar, mirar cada detalle, escuchar cada sonido y poner especial atención a los vestigios de lo que, en algún momento, pudo haber sido una isla habitada. Quizás para muchos estos sea algo malo, pero en realidad va perfectamente con lo que este juego nos intenta hacer sentir: tristeza.

Dear Esther es aburrido, lento y frustrante… pero se supone que lo sea. ¿Alguna vez has caminado solo, por la noche, a la orilla de la playa? ¿Te has sentado simplemente a observar? ¿A dónde te ha llevado tu mente? Es justo a ese lugar a donde Dear Esther te llevará… si se lo permites.

Sensaciones que no encontrarás fácilmente en un juego

Y es que, si de algo se pueden jactar los desarrolladores, es de la perfecta atmósfera de tristeza que han logrado crear ellos, solo ellos, y nadie más que ellos. Y es que, si bien es cierto que muchos estudios lo han intentado con mediano éxito, Dear Esther es el primer juego que me hizo sentir verdaderamente triste. Todo está logrado de una manera tan perfecta que no puedes evitar sentirte absorbido por la atmósfera, quizás hasta llegando a sentirte igual de solo que nuestro narrador. Y eso, para mí, es el logro desbloqueado de mayor importancia con el que cuenta esta aventura. Desde los sonidos de las olas, el crujir de las plantas y el follaje al caminar, y el increíblemente etéreo soundtrack… Todo se junta de la manera más perfecta y crea esta increíble burbuja de angustia y desolación que ningún otro título, hasta la fecha, ha podido llegar siquiera a alcanzar (o al menos no en mi experiencia).

No puedo dejar de enfatizar que éste no es un título como cualquiera. No correremos en búsqueda de un objetivo claro, no brincáremos hacia algún techo en busca de nuestra siguiente pista o arma. No dispararemos a todo lo que se mueva ni mataremos a una sola mosca. Ni siquiera montaremos vehículos o contaremos con el más mínimo indicador de salud: Nada de lo que tanto vemos y nos hemos acostumbrado a tener en los videojuegos actuales (o clásicos) estará presente a lo largo de nuestra experiencia. Con lo único que contamos es con nosotros mismos, y los pequeños extractos de historia que iremos obteniendo conforme vayamos avanzando.

Es un juego basado en la exploración, y la falta de una manera de correr o de avanzar más rápido puede llegar a ser bastante frustrante, en especial cuando descubres que has llegado a un callejón sin salida y debes regresar sobre tus pasos para tomar el camino que llevaba hacia el lado contrario. Dear Esther es un juego corto, que te tomará entre 2 o 4 terminar por primera vez pero que, si te atrapa, no será para nada la última vuelta que le des a esta increíblemente detallada isla.

Gráficamente el juego es hermoso: El agua, el follaje, los montes, las cuevas, los puentes… todo está increíblemente detallado, al grado que no podrás creer que esto haya sido desarrollado por un estudio independiente. Sin embargo, también tiene unos cuantos detalles: Habrá momentos en los que veremos unos hongos más planos que una hoja de papel, pero esto no afecta demasiado ni demerita el gran trabajo realizado en el departamento gráfico. Los niveles están bastante bien creados, y se diferencian mucho entre sí.

El grado de atención a los detalles es impresionante

Sin duda es una experiencia que vale la pena probar: Si bien es cierto que no es para todo público por las razones que he mencionado, es un refrescante concepto de esos que tanta falta le hace falta a nuestra querida industria de los videojuego. Es un concepto cuyo único pecado puede ser la ejecución. No dudo en recomendarlo a todos aquellos que estén dispuestos a darle una probada a algo nuevo y fresco: Algo que probablemente hace mucho que no prueban en esta industria cada vez más llena de conceptos reciclados tan solo adornados por gráficos mejorados (y a veces ni eso).

Si es posible, no duden en checarlo. Se encuentra disponible en la plataforma Steam para la PC a un precio de $9.99 USD, que es el precio estándar para los juegos independientes disponibles en éste servicio. El soundtrack original lo pueden encontrar directamente en la página del título, aunque la versión remasterizada (con la que cuenta este remake) se encuentra a la venta, con precios que varían dependiendo del servicio.

No duden dejar sus comentarios, críticas o dudas en la sección de comentarios en la parte de abajo. También pueden hacerme llegar sus comentarios en mi cuenta de twitter que les dejo aquí abajo.

Twitter: @AngelusErrare1

Enlace directo: Dear Esther

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